Skip to main content
    BENJY MONTOYA
    ·

    MAYO 2026

    HELLO WORLD

    por Benjy Montoya

    Seattle, 2017. Íbamos de viaje de trabajo Raúl, Jesús, José y yo. Era mi primera vez allí.

    En algún momento nos metimos en un callejón que tenía buena pinta. Sin más. Y allí, sin instrumentos, improvisamos lo que acabaría siendo la primera parte de Hello World. Solo yo cantando a capella, con los chasquidos de los dedos:

    You don't know me… you don't know me…

    Si os fijáis bien en el videoclip, al fondo hay unas luces. Era la policía de Seattle. Estaban esperando, callados, a que termináramos de grabar la toma. Cuando pasaron, nos desearon mucha suerte. Les había gustado.

    Esa misma noche, en la casa donde nos alojábamos, yo seguía con la canción en la cabeza. Estábamos en el patio trasero, tomando algo después del día, y yo la tarareaba una y otra vez sin darme cuenta. Hasta que apareció un vecino.

    Preguntó por la canción.

    Tuvimos que cantarla entera.

    No recuerdo su nombre. Me gustaría nombrarlo aquí, porque sería lo justo. Porque lo que pasó esa noche en ese patio trasero de Seattle es exactamente de lo que trata Hello World: una canción que llega a quien la necesita, aunque tú no sepas ni cómo ni cuándo.

    Durante 2018 y 2019, la canción fue creciendo despacio.

    Quedábamos con The Free Monads — Raúl, Jesús y Fupi — en La Factoría Dalton, en San Fernando. Tardes largas grabando, probando, riendo. Sin saber muy bien adónde iba todo aquello. Así funciona esto cuando lo haces con amigos: no hay prisa, no hay agenda, solo estar en la misma habitación con instrumentos y ver qué pasa.

    Esas tardes en La Factoría están en Hello World aunque no aparezcan en los créditos.

    En abril de 2020, el mundo se paró.

    De golpe. Y lo que más me impactó no fue el silencio — aunque el silencio era enorme — sino algo muy concreto: el mar estaba igual de lejos para todos. Las distancias siempre habían sido personales. De repente eran universales. Nadie podía moverse. El océano seguía ahí, pero ya no era un camino. Era solo un horizonte.

    Con todo parado, volví a las grabaciones. Aquel callejón en Seattle, aquellos chasquidos, aquellas tardes en San Fernando. Y decidí recogerlo todo y terminarlo. Hello World fue lo primero: tres años de tardes con la banda, condensados en una canción.

    No era una canción sobre la pandemia. Era una canción que llevaba años esperando que llegara algo así para tener sentido del todo.

    El título no es casual. En programación, Hello World es lo primero que escribe cualquier persona cuando aprende a programar — el primer saludo al mundo, la primera señal de que algo funciona. Yo quería hacer lo mismo: mandar una señal al océano — que en este caso es Internet, ese mar sin orillas — para que quien la recogiera pudiera hacer suya la canción. Que se convirtiera en banda sonora de algo que yo nunca voy a conocer.

    La letra lo dice desde la primera línea:

    You don't know me and I don't know you.

    It's ironic. I wrote this song for you.

    No te conozco. Tú no me conoces. Es irónico. Pero escribí esta canción para ti.

    Lanzas algo al océano. No sabes a dónde va. Solo sabes que necesitabas lanzarlo.

    Años después, Hello World acabó sonando bajo el agua en el Estrecho de Gibraltar, mientras las ballenas migran entre Tarifa y Málaga. Forma parte de la banda sonora de El sueño de las ballenas y Río y el sueño de las ballenas, dos documentales submarinos del director gaditano Julio Junquera Aparicio que llegaron a festivales de cine submarino en España y en el País Vasco.

    Un callejón en Seattle. Un patio trasero y un vecino sin nombre. Tardes en San Fernando con la banda. Un confinamiento. Un océano de verdad.

    La música siempre mejor cuando la compartes con personas a las que quieres.

    Hello World es el primer corte de El Pianista y la Bailarina (Lunática Records, 2021) y el primer episodio de la miniserie audiovisual del mismo nombre.